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Planeta Eva

El quinto pecado capital

  Recetas para no morir deshidratado

En la primavera de los países ubicados entre los trópicos, el termómetro sube escandalosamente y el agobio del calor apenas nos deja continuar con nuestra vida cotidiana. Así, ya que su sabor se aprecia mejor cuando más calor hace, decidimos invitarte a dar un paseo gastronómico por dos culturas consideradas, una la cuna de occidente y la otra, la puerta  de entrada del mismo a oriente.

Las cocinas griega y turca, prestigiadas internacionalmente y arraigadas en su propia tradición, comparten origen e ingredientes tanto asiáticos como mediterráneos y pueden ser catalogadas como dos de las dietas más sanas y provechosas. Ambas han influido al mundo entero pero, en particular, a la cocina española e italiana.

 Puedes encontrar con relativa facilidad los ingredientes de todas las recetas en casi todas las ciudades de México.

 

La gracia de Grecia

 La cocina es un signo de civilización, y Grecia tiene una tradición culinaria de unos 4,000 años. Al igual que todas las cocinas tradicionales, la griega ha influenciado y ha sido influenciada por ideas de sus países vecinos. Lo que distingue la cocina tradicional griega de las demás es una combinación sus ingredientes únicos, la filosofía griega en lo concerniente a la necesidad de compartir la comida, el país y su ambiente característico. 

 No podría ser de otra manera en el país que vio nacer a los simposion (simposios);  palabra tan vieja como el país mismo, que significa festín, y a los filósofos epicureanos; quienes siguen la doctrina de Epicuro, filósofo ateniense del siglo IV a. C.; es decir, las personas entregadas a los placeres.

La sorpresas culinarias griegas son únicas y variadas; pueden ser una aventura de satisfacción tanto para los carnívoros, como para los vegetarianos. Entre sus muchas opciones, la más popular entre los griegos son los suviaki; algo parecido a los tacos árabes pero con jitomate, cebolla, lechuga y una deliciosa mezcla de jocoque y ajo.  

La influencia de Turquía en la gastronomía griega es notable, como se puede comprobar por los numerosos lugares donde se sirve el kebab y el arní súvlas, ambos hechos con cordero.

Los pimientos, berenjenas y tomates se cocinan frecuentemente asados y rellenos de arroz y carne. Hay sopas de pescado, hojas de parra rellenas de carne y arroz, caviar de berenjenas y aceitunas, brochetas de carne, pilafi o arroz con tomate, taramosalata o mayonesa de huevas de pescado y migas de pan y papas, yogurt con pepino y ajo picado. Los quesos son muy famosos como el feta y el graviera; parecido al gruyere.

Los postres son el milhojas con nueces y almendras, el pastel de sémola y nata, los lokumades o buñuelos calientes con miel y ajonjolí, las empanadillas rellenas con crema de canela y el rizogalo o pastel de arroz. La pastelería muy dulce, hecha con canela y miel, tiene un deje oriental.


Los ingredientes básicos

La cocina griega tienen cuatro secretos: los ingredientes frescos y buenos, el juicioso uso de hierbas y condimentos, el uso del famoso aceite de oliva griego y su simplicidad.

El aceite de oliva merece mención especial y se encuentra en casi todos los platos griegos; en la mayoría de ellos en abundancia, es de excelente calidad y muy bueno para la salud. Debido al clima templado de Grecia, los vegetales se cultivan naturalmente y, gracias a ello, llenos de aroma y sabor. Tomates, lechugas, zanahorias, cebollas, albahaca, menta, ajonjolí y ajo griegos son encantadores, al igual que las frutas frescas: uvas, melocotones, duraznos, cerezas, melones, patillas; por nombrar sólo algunas. Las hierbas, que en la mayoría de los casos son cosechadas de manera silvestre en las colinas, son reconocidas por su sabor, su fragancia y sus propiedades curativas. Al comer cualquiera de los platos griegos, el aroma del orégano y la menta verde le embriagarán. Son también imprescindibles los quesos griegos; en especial el queso feta. Todos los ingredientes de la cocina mediterránea.

La filosofía griega

El momento del día en que los griegos se reúnen alrededor de la mesa para disfrutar la comida o mezedes (aperitivos), es un momento de reverencia para todos los habitantes del país. Compartir la comida con los amigos, sea en la casa, en un restaurante o taberna, es una costumbre de socialización muy antigua; originada en Grecia. Es por ello que la atmósfera en los restaurantes y tabernas típicos griegos es muy relajada, informal y nada pretenciosa. Sin embargo, la preparación de la comida tiene sus reglas sagradas. Los buenos aprendices de cocina gozan de gran estima en su círculo social. En Grecia, una buena casera es una buena cocinera y un buen cocinero puede pasar varios días preparando la comida para recibir a sus amistades.


Los herederos de Dionisio 

Grecia, además de ser la cuna de Dionisio; el dios del vino, de la dicha y del placer de vivir, es también la cuna de muchos de los mejores vinos de la historia. Las islas de Quíos y Tasos produjeron vinos que fueron reconocidos en todo el mundo antiguo. Por varias razones históricas y sociales, así como varios desastres naturales, el arte de hacer vino fue descuidado durante la mitad del siglo XIX. Posteriormente, las tradiciones ancestrales de hacer vino fueron redescubiertas y hoy día se pueden conseguir muchos vinos griegos excelentes,  producidos a lo largo de todo el país. Cuando pruebe un vino griego, tenga en mente que es un producto de un ambiente diferente y de variedades de uvas desconocidas para los amantes occidentales del vino.

  Musaka griega 

Uno de los platos más populares, en una de sus muchas variantes

Ingredientes:

4 berenjenas
2 cebollas grandes 

4 dientes de ajo
½ kilo de carne de ternera picada 

Una papa grande
Un cubito de caldo de pollo
Dos jitomates medianos
Una pizca de pimienta
Medio vaso de vino tinto
Salsa bechamel
Queso rallado


Preparación:

Fríe las berenjenas en rodajas y ponlas sobre una servilleta para que absorba el aceite. Fríe las rodajas de papa. Sazona las cebollas, los ajos y el vino y añádeles el caldo de gallina. Cuando estén listos, añádele la carne y déjalo a fuego medio durante 10 minutos.

Añade los jitomates, cortados en trozos pequeños sin las semillas, dejándolo al fuego otros 30 minutos.

Pon una tanda de papas, luego una de berenjenas, otra de carne picada, el queso, la salsa bechamel y lo metelo en el horno para gratinarlo todo.

 Horiatiki

Ensalada griega

Ingredientes:
1/2 kg de jitomates maduros de rama
1/4 de kg de queso feta o queso de cabra
Orégano fresco
Aceite de oliva
Aceitunas negras  

Preparación:
Lava los jitomates ponlos a escurrir. Mientras se escurren, corta en dados de 1 cm de cada lado, el queso feta. Es recomendable utilizar un cuchillo de sierra, o bien una puntilla bien afilada, ya que este queso es muy tierno y se rompe con facilidad.

Sigue el mismo procedimiento con los jitomates maduros pero corta los dos extremos del jitomate, especialmente el rabito.

Para aderezar esta ensalada, espolvorea orégano, pon 6 ó 7 aceitunas negras y un chorrito de aceite de oliva por encima, para dar brillo y sabor.


 

 

Turquía; la puerta sublime

El arte culinario turco tiene el privilegio extra de estar entre el oriente y el mediterráneo. Por si esto fuera poco, posee; además de una compleja historia de migración, que fue desde  las estepas del Asia central (donde se mezclaron con los chinos) hasta Europa, donde la nación turca ejerció su influencia hasta Viena.

Durante el reinado del imperio otomano, que duró 600 años, la ya de origen rica cocina turca, se enriqueció aún más por la enorme cantidad de territorios conquistados por el imperio y con los que se dio un fuerte intercambio cultural. Aún hoy, hay una fuerte transición de la cultura turca por la fuerte migración de su pueblo y el intercambio cultural sigue dándose; sobre todo con la Europa central. En la moderna Turquía, la cocina sigue así evolucionando con refinamiento,  tanto en la perfección de platos, como en su sucesión y combinación de comidas.

Por todo esto, para aquellos que viajan y gustan del arte culinario, la cocina turca es muy interesante y es que, la variedad de platos, la manera en  que los ingredientes son combinados y los propios ingredientes, son material suficiente para el estudio y el goce.

Las personas pueden concluir que la evolución del arte de la gloriosa cocina turca no es un accidente. Similar a otras grandes cocinas del mundo, es un resultado de una combinación de tres elementos importantes: un ambiente nutritivo irreemplazable, la abundancia y diversidad de comestibles debido a su flora, fauna y diferenciación regional, así como el legado de una cocina imperial; lo cual es ineludible. 

Hojas de parra rellenas

Ingredientes:

Hojas de parra

Agua

Sal

Cebollas

Arroz

Perejil

Eneldo

Aceite de oliva

Limón

 

Preparación:

Toma unas hermosas hojas de parra tiernas, quítales los rabos y blanquéalas en agua salada. Pica finamente unas cebollas y haz una mezcla de dos partes de cebolla por una parte de arroz. Añade perejil bien picado y unas hojas de eneldo. Pone sal y moja todo  con aceite de oliva.

Coloca este relleno en las hojas de parra extendidas y pliégalas, formando un pequeño paquetito.

En un recipiente que pueda meterse en el horno, pon un poco de aceite de oliva y los paquetitos uno junto a otro. Ponles un peso liviano encima, para evitar que los paquetes se abran.

Añade el jugo de uno o dos limones y tanta agua caliente o caldo como se necesite para que el líquido alcance justo a cubrir los paquetes.

Hornea a temperatura media, durante una hora u hora y media, hasta que el arroz esté bien cocido. El líquido debe quedar completamente consumido.

Fríe los paquetes hasta que las hojas estén doradas y sirve con pedacitos de limón.

 

Cerkez Tavugu

Pollo con nueces

 

 

Ingredientes:

1 pollo mediano
3 tazas de nueces
5 rajas finas de pan rancio
8 dientes de ajo
2 cucharaditas de sal
1 cucharadita de pimienta negra
2 ½ tazas de caldo del pollo
2 cucharaditas de aceite de oliva virgen

½ cucharadita de pimienta roja

 

Preparación:

Cocina en agua, a fuego lento, el pollo durante 35 minutos o hasta que esté tierno. Tira el agua. Guarda el caldo de pollo. Quita el hueso y la piel al pollo.

Corta en tiras finas de 5-6 centímetros de largo y 1-1½ centímetros de grueso. Coloca en un plato para servir.  

Por separado, combina las nueces, el pan en rodajas finas (triturado y seco), el ajo; mezcla bien. Pon en una batidora o un procesador de comida. Procesa hasta mezclar bien.

Agrega la pimienta negra, la sal y el caldo de pollo para que se mezclen bien y gradualmente, hasta conseguir la consistencia de una salsa blanca.

Vierte encima del pollo. Calienta el aceite. Agrega la pimienta roja y mezcla. Retira del fuego. Rocía encima de la salsa de nuez.

Sirve en temperatura ambiente.

 

Ayran

Yogurt líquido: ayran es la bebida más consumida de Turquía en la clase de los refrescos; también se toma con la comida, en lugar de vino, cerveza o coca cola. Podemos decir que es la bebida más popular y típica del país.

Ingredientes:

Yogurt natural

Agua  

Preparación:
Mezcla el yogurt con agua. Bate durante media hora en un yayik (batidora a velocidad alta). Al final, la grasa del yogurt aparece en la superficie. Eso es la mantequilla.

Recógela y lo que se queda es yogurt líquido, que se toma como refresco.

En Turquía, dependiendo de la región, utilizan dos tipos. Generalmente en Anatolia central lo colocan en vertical, en una especie de vasija  abierta de arriba, que se bate con un palo y así  se obtiene el ayran.

Otro tipo más se ve en la región del Mar Negro. Este se cuelga del techo. Se pone el yogurt, el agua y se tapa el agujero que está en medio. Una persona que se sienta detrás, lo mueve durante media hora. Al final, con un cazo grande, se recoge la mantequilla y se pasa el ayran a una caldera.

El ayran se toma un poco salado. Por eso, es muy bueno tomarlo en los días calurosos  para recuperar la sal que pierde el cuerpo (evitar la deshidratación). Como no contiene azúcar ni grasas, quita la sed mejor que otras bebidas refrescantes y no engorda.

 

Albóndigas a la turca

Ingredientes:

600 gr. de carne picada de ternera
2 huevos
Migajas de pan mojada en leche y escurrida
1 cucharada de puré de tomate
1 cucharadita de páprika
1/2 cebolla
1 diente de ajo
2 yogures
1 dl. de vino blanco
1 dl. de caldo de carne
30 gr. de uvas pasas remojadas
50 gr. de harina
50 gr. de mantequilla
Sal
Pimienta
Perejil


Preparación:

Mezcla la carne con los huevos, las migajas de pan, la páprika, la cebolla triturada, el puré de tomate, el ajo picado, las pasas escurridas, la sal y la pimienta.

Cuando se hayas conseguido una masa homogénea, forma unas albóndigas redondas y un poco grandes y pásalas por harina.

Derrite la mantequilla en un cazo y, cuando esté caliente, fríe ligeramente las albóndigas, a fuego moderado.

Echa el vino y el caldo, baja un poco más el fuego y deja que las albóndigas se sigan cociendo durante unos minutos más, hasta que la salsa espese.

Añade los yogures, deja que se caliente todo el conjunto unos minutos pero sin que llegue a hervir.

Coloca las albóndigas en una fuente, espolvorea con perejil y sírvelas calientes.

 

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